Los nudos son el punto de unión entre el escalador y el sistema de seguridad. Un nudo mal ejecutado o aplicado en el contexto equivocado puede tener consecuencias graves. Por eso, aprender nudos en escalada no es un trámite de iniciación sino un proceso continuo que incluye comprensión de la función de cada uno.
El nudo ocho o "figura de ocho" es el nudo de encordamiento más utilizado en la escalada deportiva. Su uso se remonta a décadas y su popularidad se debe a la facilidad de verificación visual: cuando está bien hecho, la forma es inequívoca. Se realiza con la cuerda directamente a la argolla del arnés, y su correcto cierre con el nudo de seguridad es verificable incluso bajo presión.
El nudo dinámico o UIAA permite frenar la cuerda de manera progresiva a través del mosquetón del seguro. Aunque ha sido superado en muchos contextos por dispositivos de aseguramiento, sigue siendo una técnica fundamental para situaciones donde no se dispone de equipo o como recurso de emergencia.
El prusik y sus variantes son nudos de fricción que permiten ascender o descender por la cuerda, o crear puntos de bloqueo en sistemas de rescate. Se realizan con cordinos de menor diámetro que la cuerda principal y funcionan por el principio de fricción: se deslizan libremente cuando están sin carga, y bloquean cuando se aplica tensión.
La práctica hasta lograr la automatización muscular es parte del proceso de aprendizaje. Un escalador que necesita pensar para hacer un nudo ocho bajo estrés aún no ha completado esa etapa de formación.
